En el primer capítulo os hablamos de la llegada y del planteamiento que hacíamos a la noche del lunes.
Tras pasar buena parte de la tarde esperando a que nuestro amigo Miguel terminara su inmersión acuática en Marina Botafoch, disfrutamos de una cervecita junto al pan con ali oli en una terraza cercana.

Posteriormente, fuimos a cenar a Santa Gertrudis, al Bar Costa, donde disfrutamos de unos bocadillos para compartir de vientre, morcón y sobrasada que quitan el hipo. Aunque los bocatas no son muy grandes, su calidad es tal que siempre hay que esperar para poder cenar y, además, es un sitio muy económico.

Posteriormente y como aún era temprano, nos dirigimos al puerto donde vimos los lujosísimos yates que allí están atracados y paseamos por las callejuelas hasta el Tira Pallá, un bar de copas en el que las escaleras se hacen interminables hasta la terraza, pero que merece la pena pues se disfrutan de unas impresionantes vistas mientras te refrescas con un mojito o un combinado. Posteriormente nos decidimos por Cocoon (Loco Dice, Luciano, Dubfire y Radio Slave) en Amnesia.

El día de ayer lo pasamos en el Catamarán La Isleña, donde se organiza a diario una buena fiesta. La propuesta es simple, te recogen en el embarcadero que hay junto al Hotel Talamanca, y una vez en el catamarán te llevan hasta Formentera y te amenizan el viaje con una cuidada selección musical. Ya en Formentera nos damos un bañito, todo esto sin que la música pare ni un sólo segundo, y de nuevo de vuelta a Ibiza.
Por cierto... No os he comentado nada de la Cerveza Isleña, ¿no? Si venís en alguna ocasión no olvidéis probarla. Un sabor suave para la cerveza elaborada con cebada ibicenca.